Una visita con sabor amargo
En días recientes, el diario Granma afirmaba que Madrid se había convertido en la Miami de Europa. Ahora los gobiernos de España y Cuba están empecinados en demostrar que la Moncloa no es la Casa Blanca.
Confieso que me agrada el alejamiento español de la estrategia internacional establecida por la administración de George W. Bush; la cual Aznar seguía al pie de la letra, como un escolar no tanto sencillo como obediente. Considero que Zapatero actúa correctamente en principio, al tratar de romper un estancamiento con La Habana del que no se estaba logrando resultado alguno. También (¡por supuesto!), comprendo que toda nación tiene el derecho de velar en primer lugar por sus intereses, y entre éstos está el tratar de conseguir que le paguen sus deudas y el contribuir al avance comercial y económico. No sé si debo repetir que la política española hacia Cuba se ha convertido en parte de la agenda nacional de esa nación. Siempre lo ha sido, pero nunca como hoy. Y que la oposición está tratando de recoger ganancia en río revuelto. Debo confesar que esa oposición, cuando se llama Partido Popular, me gusta cada vez menos y que apesta a revanchismo.
Hago todas estas aclaraciones —y posiblemente agregue algunas otras—, para luego especificar que no comparto muchas de las críticas, escuchadas y leídas en los últimos días, sobre el ya famoso viaje del canciller Moratinos a la isla.
Y así y todo, tengo que decir que esta visita me ha dejado un sabor amargo, que ha despertado en mí más recelos que esperanzas y que bueno, ¿para qué demorarlo más?: no me ha gustado ni un poquito.
No me ha gustado, porque es, por encima de cualquier otra consideración, un triunfo político para La Habana. Sin restricciones ni esfuerzos. Porque desde el principio me ha parecido hipócrita la posición del gobierno de Zapatero, de hablar de preocupación por los derechos humanos cuando en realidad lo que hay de por medio son intereses económicos. Y porque me parece demasiado ingenuo, de parte de Madrid, pensar a estas alturas que puede influir, aunque sea mediante la colaboración y el apoyo, en el rumbo que tomarán los acontecimientos en Cuba.
¿Ingenuidad o demagogia? Creo que lo peor de varios mundos: responsabilidades postcoloniales que se mezclan con la fascinación por un trópico perdido hace ya muchos años. Afanes capitalistas que se enmascaran con ideales de cooperación social. Dependencia y sumisión a una supuesta actitud antiimperialista, que convierte a la no intervención en una intervención encubierta. Añoranza de izquierda tradicional. Intentar una independencia de Washington que no se concreta en acciones propias, sino que bordea y cae en ocasiones en la complicidad.
Si por muchos años la política norteamericana hacia el régimen ha resultado errónea, la española ha sido nula. Madrid vuelve a transitar caminos conocidos. No hay que esperar nada nuevo.
Un último reproche, Madrid no es —¿debo agregar que por suerte?— otro Miami. Pero la presencia del exilio cubano ha aumentado y se ha fortalecido en Miami. Este exilio ha sido echado a un lado en este proceso. Es posible que el Partido Socialista Obrero Español pague un precio por ello. Ojalá y rectifique y ello no ocurra.
El primer límite es práctico. La decepción ante la aparente pasividad de la delegación española, frente al problema de los derechos humanos y los presos políticos, no debe impedir ver las razones de Estado. El objetivo del viaje no fue nunca abordar la situación cubana desde la perspectiva de dos planos diferentes (disidencia-gobierno), porque en ese caso no se hubiera producido el encuentro. El régimen siempre ha sido tajante al respecto. Madrid reconoce la existencia de la represión en la isla y el papel de la oposición. Lo que no podemos exigirle es que le otorgue una categoría de poder a esta última, de la cual carece por motivos diversos.
El segundo es político. Pedirle al gobierno español el ir más allá de lo que hace Washington, que en resumidas cuentas ha adoptado la aptitud de “dejar el problema en manos de los cubanos” sólo sirve para hacerle el juego a la oposición representada por el Partido Popular. No entiendo por qué los capitalistas españoles tienen que ser considerados distintos, respecto a los capitalistas norteamericanos y de cualquier otra parte del mundo. ¿De dónde salen las condenas a éstos por parte de los abanderados de que no existan restricciones al capital y el comercio? ¿Es que los inversionistas españoles con intereses en Cuba tienen que regirse por un código ético y político más estricto que los norteamericanos o de otra nacionalidad —incluso la española— que comercian e invierten en China, Vietnam y Rusia? Tales exigencias no son más que oportunismo y politiquería de ocasión.
El tercer límite tiene que ver la justicia y el reconocimiento de que Madrid —con independencia del gobernante de turno— ha hecho más por la liberación de los presos políticos, y por ayudar a los cubanos de a pie que viven en la isla, que cualquier otra nación, salvo Estados Unidos. Y que lo ha hecho sin la existencia de los compromisos contraídos por Washington durante años de enfrentamiento abierto con el régimen.
Por otra parte, los reclamos de Polonia y la República Checa —por citar dos naciones que se oponen a cualquier mejoramiento de los vínculos europeos con Cuba— pueden sonar gratos a los oídos del exilio. Pero en la práctica resultan poco efectivos. A ello se agrega que, en el caso de los checos, buena parte de las actividades —si no todas—, que se realizan en favor de la causa cubana, son financiadas por Estados Unidos. El dinero viaja Washington-Miami-Praga.
Creo que la respuesta de un diplomático acreditado en La Habana —quien prefirió mantener el anonimato—, al ser interrogado por la agencia Efe sobre los acuerdos, es la adecuada. Dijo que éstos “no concretan mucho” y se mostró partidario de “esperar acontecimientos” para analizar las posibilidades que se abren para la Unión Europea.
Otro diplomático —también anónimo— fue más preciso: “Si Cuba quiere que España tenga influencia sobre Bruselas va a tener que dar muestras”.
Aquí radica —según mi punto de vista— el aspecto negativo de las conversaciones. No creo que Cuba “de muestras”. Aunque todavía no descarto que en las próximas semanas se produzcan algunas excarcelaciones, siempre serán bajo la categoría “licencia extrapenal” por motivos de enfermedad.
Para complicar más la situación —y como los propios disidentes han aclarado—, parece que los presos de la Primavera Negra se han convertido en una cuestión personal de Fidel Castro. Toda esta negociación se ha realizado con su aprobación, pero sin su presencia. Otro motivo para ser pesimista.
Madrid —y sobre este aspecto no se ha comentado— ha apostado por Raúl. No hay que descartar que la visita y los acuerdos se queden en nada. O lo que es peor: en un golpe de efecto del régimen y una ganancia publicitaria para éste. Esto es lo único concreto hasta el momento. Fidel puede decidir —si es cierta su aparente recuperación— jugar la carta de “sabotear” todo el proceso. En más de una ocasión, durante los últimos meses, mostró su desprecio por la política europea. La cuestión no deja de ser interesante, si no fuera porque lo que está en juego es la vida de opositores pacíficos condenados injustamente. Este hecho es mi principal fuente de amargura.
Las próximas semanas dirán si esta sospecha es sólo un resabio más de un exiliado o la verdadera naturaleza de una visita que hasta el momento ha producido mucho ruido y resultados dudosos. Salvo para los contribuyentes españoles, que entonces tendrán que pagar por los errores de un canciller y un jefe de gobierno, llenos de esperanzas pero equivocados.
El gobernante en funciones, Raúl Castro, lee una carta enviada por el Rey de España a Fidel Castro. (Javier Galeano/AP)
El jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Michael Pamly (izquierda) es saludado por Moratinos en la residencia del embajador español en Cuba. (Alejandro Ernesto/AFP)
Dos cubanos trabajan en La Habana Vieja. (Javier Galeano/AP)




8 Comments:
Mr. Armengol, contestame con sinceridad: a tenido algo ve ver la reunión Raul C.-Moratinos con la liberación de los British Sailor en Iran; o es que me he vuelto loco.
Puro oportunismo y mentira de ambas partes. Potencial petroleo por el medio y un mercado primitivo, Cuba está atrayendo nuevos intereses y los españoles que ya estaban quieren estar más aún. El gobierno de Castro, que se anota una victoria después de "haber resistido" el aislamiento de la UE, tiene bien granjeada fama de engañar a todos casi todo el tiempo. Aunque ese sea el fondo de la cuestión, lo cierto es que es el único camino que hay que andar, puesto que el otro obstinadamente seguido por las administraciones norteamericanas se ha mostrado no solo inútil sino provechoso para el totalitarismo castrista. A estas alturas el inicio de verdaderas transformaciones dentro de Cuba pasa inexorablemente por la apertura comercial, el levantamiento de restricciones a los viajes y las presiones diplomáticas en torno a los derechos humanos en Cuba. A los dos Castros juntos apenas les quedan diez años y hay que allanar el camino de los que vienen detrás que sí quieren cambios.
los gallegos qüe no se olviden de ELPIDIO VALDES mu pronto lo van atener de nuevo con el machete en la mano
pepin-g
No me explico como el Canciller Moratinos pudo resistir sin ripostar dos declaraciones de Felipe Perez Roque: Una contra la propia Espana cuando aseguro que esa nacion habia rectificado su posicion hacia Cuba, significando asi que era Espana la unica culpable de las tensas relaciones entre los dos paises. Y Cuba, libre de pecados como siempre. La segunda, contra los presos politicos cubanos, a quienes no solamente les nego ese estatus, cuando los acuso de mercenarios de Estados Unidos, sino que tambien le atribuyo entre sus objetivos los de cometer actos violentos y terroristas contra Cuba. Hasta ahora el caracter pacifico de los disidentes cubanos no era puesto en duda por alguien, y ni siquiera en los simulacros de juicios en los que fueron juzgados se les pudo demostrar esta intenciones. Si asi hubiera sido hoy no estarian presos. No se le fue la mano a Felipe Perez Roque, solo que sabia muy bien que Moratinos nada iba a decir sobre estos dos desatinos.
Con alguna pequeña objeción que no merece ser reseñada este me parece un acertado y magnífico análisis de la visita y relaciones Cuba-España-UE; de los mejores hasta ahora en el blog.
Un afectuoso saludo.
asi que no pareces cubano Armengol no? por lo gordillo no? porque por la barba... menos ego man. menos ego
Quizá algunos ya lo hicieron, pero por las dudas, les recomiendo que lean el artículo "Cuba, triste asignatura pendiente", escrito por Pilar Rahola para "El País" (España) (URL: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Cuba/triste/asignatura/pendiente/elpporopi/20070406elpcat_4/Tes)
LuisC
Armengol, muy buen comentario, se te salió el alma. Este artículo refleja en que situación más compleja y desesperada nos encontramos los cubanos. Si en Cuba no hubiera una dictadura, yo fuera comunista y amigo de ZP, pero dada la situación, no me queda más remedio que ir a la derecha con el PP. Esto es la política. A ellos no les interesa Cuba ni los cubanos para nada, primero que todo porque no saben lo que pasa en Cuba. Ni siquiera es un gran tema de política local, la importancia económica de la deuda cubana con España es insignificante. España es la octava economía del mundo ¿Qué pueden significar 1100 millones dentro del PIB español? Prácticamente nada. Un amigo me dice que el voto cubano es España es alrededor de 25000 votantes. ¿Qué es eso? Nada. Por otra parte, cometemos el error de darle demasiado peso a los presos políticos en los argumentos de la necesidad de democracia en Cuba y de la supresión de los derechos humanos. ¿Qué son 300 presos políticos? Nada. Fidel Castro ha tenido en otras épocas 20, 30, 40000 presos políticos y no pasó nada. Cuando Girón encarceló a 100 000 personas sólo por ser sospechosos de oposición. Ahora va a meter presos a los que rebuscan en los basureros. Ser un mendigo se ha convertido en un delito. El que busca en los basureros o el que mata una vaca va a la cárcel, a veces por muchos años y no es un preso político. El tema de los presos políticos está gastado. Mientras no hagamos ver al mundo que en Cuba hay realmente 11 millones de presos políticos, que Cuba es la mayor cárcel del mundo, no porque haya 75 o 300 presos catalogados de políticos, sino porque los cubanos, todos, no tenemos derechos fundamentales como los de expresión, reunión, elección de los gobernantes, etc. no vamos a encontrar el apoyo de la gran mayoría de las naciones. El mundo no es Europa, ni los Estados Unidos, el mundo es mucho más grande que eso y hay que buscar un consenso por todos lados y si para lograr la democracia en Cuba algunos creen que el bloqueo es lo mejor hay que apoyarlos y si otros creen que el diálogo es lo mejor hay que apoyarlos, aunque bien sabemos que ambas vías hayan sido infructuosas hasta ahora, tenemos que aprender a ser hipócritas con ellos como ellos son con nosotros, si el interés de los españoles es que le paguen la deuda, pues el deber de la oposición cubana era haberse reunido con el funcionario español del rango que fuera y decirle que cuando caiga la dictadura y ellos estén en el poder le pagarán los 1100 millones, creo que no es menos creíble esto que la esperanza de que el Gobierno actual se los vaya a pagar, si los americanos quieren el petróleo cubano aún por descubrir pues se lo prometemos también, que los chinos quieren vendernos pacotilla barata, pues promesas para los chinos también ¿o ustedes creen que a los chinos les conviene el gobierno de Fidel Castro? A los chinos no se les ha olvidado que Fidel los llamó imperialistas y fascistas, además si Cuba tuviera una economía fuerte y en crecimiento eso sería mejor para China que tuviera mejores mercados para su pacotilla y garantías de que se las iban a pagar. A los que no podemos apoyar es a los que no quieren que haya un cambio democrático en Cuba como en el caso de ZP. Moratinos es el canciller español de menos brillo desde que Colón chupaba chambelona, pero si no tuviera instrucciones tan precisas de aguantar lo que fuera, aunque lo pusieran como un Zapato, creo que hubiera al menos reaccionado de una manera más digna, pero desde que salió de la Moncloa ya iba con el pantalón bajo. “Empuja, que aquí hay un hombre” dicen que eran sus instrucciones. Creo que en pocas ocasiones un diplomático de ese rango ha hecho un papel tan vil. Moratinos fue a poner todas las mejillas que hicieran falta, porque ZP no sabe que, como dice FC, los principios no se negocian, pero, como se ha visto también en el caso de ETA, ZP ha negociado algo más que los principios, ha negociado hasta la virilidad del gobierno de España y la vergüenza de su pueblo.
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