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miércoles 28 de marzo de 2007

Criterios disidentes


Agradezco a la señora Julia Cecilia Delgado González su respuesta a mi columna Disidencia en peligro de extinción, publicada en El Nuevo Herald, el lunes 5 de marzo.
En su respuesta, escrita con pasión pero sin resentimiento, la presidencia en funciones del Partido Liberal de Cuba destaca en detalle la labor que realiza su grupo y otros similares en favor de la libertad de los cubanos.
Delgado enfatiza que los disidentes están en la calle, realizando un “trabajo de hormigas” y enfrentando el riesgo no sólo de la cárcel sino de la pérdida de la vida.
“Nuestros miembros participan en vigilias, ayunos, recopilan avituallamientos para entregar a los familiares de presos políticos, denuncian cualquier violación que comete el régimen contra personas indefensas, reparten (en las calles) la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros documentos informativos”, afirma Delgado.
He leído con atención y respeto la respuesta de Delgado, y el reconocer la arriesgada labor de los opositores pacíficos —algo que hecho que en múltiples escritos, entre los cuales está el que ella refiere—, no me impide afirmar de nuevo que “con un hostigamiento constante, la disidencia ha visto reducidas al mínimo sus actividades”.
Cuento ahora con un dato adicional, que no conocía al escribir el artículo aparecido el 5 de marzo. Se trata de otra respuesta a mi columna, y fue escrita precisamente por un miembro de la organización que preside temporalmente Delgado. Es también, otra opinión disidente.
El periodista independiente Juan Mario Rodríguez me mandó un mensaje cuyo contenido no voy a divulgar ahora no sólo porque es un texto escrito con un carácter personal, sino fundamentalmente debido a una razón mayor: no me toca a mí entrometerme en las disputas internas de la oposición cubana. Creo que ya bastante mal la están pasando quienes luchan en la isla por los derechos humanos para que alguien de afuera comience a hacer públicas sus desavenencias.
Pero al mismo tiempo considero que la labor de un periodista es informar, y por lo tanto voy a referirme a la carta de renuncia de Rodríguez al Partido Liberal de Cuba.
Considero que esta carta de renuncia, de por sí, es un documento público. No llegó a mis manos con la intención de que yo la diera a conocer. No pensaba hacerlo. Han transcurrido tres semanas desde que la tengo y podía haber escrito otra columna reafirmando los puntos de vista expresados en Disidencia en peligro de extinción, pero tanto entonces como ahora mi interés es únicamente lanzar un llamado de alerta, no contribuir a una situación ya de por sí difícil y hasta penosa. Cuando se advierte de algo en peligro de extinción se hace con el interés de preservarlo, no de destruirlo.
Me parece que no se le hace favor alguno al movimiento opositor describiendo sus acciones meritorias, que son muchas, y sólo expresando los peligros que enfrentan frente a la represión. Considero que Rodríguez, un periodista independiente con trabajos de denuncia aparecidos en diversos medios opositores obró con honestidad al renunciar. Puede que esté equivocado, al igual que puedo estarlo yo, pero una de las armas más poderosas del movimiento disidente es que actúa a la luz pública, sin ocultar fines ni medios.
Ese afán de transparencia me bastan para poder divulgar que Rodríguez, entre otras razones, renuncia la organización que en estos momenos preside Delgado porque:
“Las actividades del Partido Liberal de Cuba han sido eficazmente reducidas por las acciones del Departamento de Seguridad del Estado.
Los ayunos solidarios con el presidente Héctor Maseda Gutiérrez los días 18 de cada mes han sido autorestringidos por el Comité Político del PLC.
Los trabajos de capacitación a los miembros no han sido emprendidos.
El crecimiento del partido ha dejado de ser una prioridad. Por otra parte, considero que el Comité Político no sólo representa al PLC, sino que, prácticamente, conforma su núcleo y agregado.
Una tarea sencilla como la confección y divulgación de un plegable del PLC no se cumplió.
El Partido Liberal de Cuba es actualmente una organización semiclandestina, y todo indica que continuará siéndolo”.
La visión de Juan Mario Rodríguez Guillén, sobre la labor del Partido Liberal de Cuba, difiere substancialmente de la que brinda su actual presidenta, Julia Cecilia Delgado González. Casi seguro que existen otras opiniones al respecto (según Delgado, la organización “cuenta con más de mil doscientos miembros”) y Cuaderno de Cuba está abierto para recibirlas.
Quiero terminar con una respuesta mía a Delgado, quien pregunta: “¿qué ha hecho y qué hace usted por Cuba?”
Tratar de divulgar la verdad.
La respuesta de Julia Cecilia Delgado González en Bitácora Cubana.
La carta del periodista independiente Juan Mario Rodríguez aparece
aquí.
Disidencia en peligro de extinción en
El Nuevo Herald.