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miércoles 25 de octubre de 2006

CUANDO COLON SE ACORDO DE QUE HABIA NACIDO EN CUBA


HAY VARIAS CUBAS. No sólo una isla y un archipiélago sino también dos pueblos. Aunque uno es el cubano y el otro el cubense. Una isla en el Caribe y una villa en Europa. En este comentario se habla de la otra Cuba.
La pequeña villa de Cuba tiene unos 5,000 habitantes y está en pleno corazón del Alentejo portugués. Hasta allí se trasladó el periodista español José F. Ferrer, para escribir un reportaje sobre el lugar y lo que será posiblemente uno de los momentos más importantes de su historia. El próximo sábado 28 de octubre, justo 514 años después de que Colón descubriese la isla caribeña, la ministra de cultura de Portugal, Isabel Pires de Lima, inaugurará el primer monumento dedicado al descubridor en suelo lusitano. Un monumento en la villa -nos explica Ferrer- donde los defensores del origen portugués de Cristóbal Colón sitúan su nacimiento.
''El presidente de la Cámara Municipal, Francisco Orelha, y su mano derecha el vicepresidente, Francisco Pólvora, ultiman estos días todos los preparativos en la futura plaza de Cristovao Colom, donde una estatua de 2.5 metros de altura, y una tonelada y media de bronce fundida en Madrid, descansará sobre un pedestal de siete toneladas y media de granito, frente al Palacio del Duque de Beja, del que, según los estudiosos de la teoría portuguesa, el navegante era hijo ilegítimo'', nos narra Ferrer en su reportaje Dicen que Colón Nació en Cuba, aparecido el domingo 22 de octubre en Crónica, su suplemento del diario El Mundo.

Ferrer señala que el primer trabajo serio de investigación sobre el supuesto origen portugués de Colón aparece en el libro Cristovao Colombo, agente secreto do rei Dom Joao II, de Mascareñas Barreto, publicado en 1988. Un año más tarde, tras la lectura del libro de Barrero, otro investigador afincado en Estados Unidos, Manuel Luciano da Silva, inicia sus investigaciones para argumentar la teoría del origen portugués.
Recuerdo que por esas fechas el capitán Jorge Navarro Custín, un ex oficial de la marina mercante cubana exiliado en Miami, publicó en el diario Las Américas una tesis similar.
La tesis del origen portugués de Colón está vinculada a la hipótesis de que fuera un agente doble al servicio de las dos colonias peninsulares, y entre otros datos se apoya en un hecho curioso: al regreso de su primer viaje de descubrimiento, el navegante llega a Lisboa y tras pedir ver a ''su'' rey Juan II, pasa una semana en palacio antes de ir al encuentro de los Reyes Católicos, para rendir cuenta de sus hallazgos.
El posible nacimiento de Colón en la Cuba portuguesa también ofrece una nueva hipótesis sobre el origen del nombre de la Isla.
Diversos estudiosos han argumentado que éste se deriva de una voz indígena ''Cubanacán''. También está el hecho de que Colón escribiera en su Diario de Navegación, refiriéndose a ''otra isla grande mucho, que creo que debe ser Cipango, según las señas que me dan estos indios que yo traigo, a la cual ellos llaman Colba''. A partir de esa primera mención, el almirante comienza a mencionar siempre a Cuba, como el nombre que le dan los nativos a la ''isla grande'', por lo que se considera un error esta primera referencia.
Colón bautiza a Cuba con el nombre de Juana, pero no por ello deja de usar el segundo nombre para referirse a la isla. Juana, por otra parte, no resulta una nominación afortunada. El Almirante lo hace en memoria del Príncipe de Castilla, Juan, pero también la hija de los Reyes Católicos se llamaba Juana. Es precisamente Juana, Reina de Castilla, quien se casa con Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, tiene con él un hijo, el emperador Carlos V, y es encerrada al morir su esposo en una historia de amor y traición que le ganan para siempre el apodo de ''Juana la Loca''.
Sin duda, el rey Fernando no estaba muy contento con llamar Juana a Cuba, porque ya viudo, el 28 de febrero de 1515, dispone cambiarlo por Fernandina. Pero este nuevo nombre tampoco logra imponerse y Cuba termina siendo Cuba.
La tesis más favorecida es la de que la palabra Cuba tiene su origen en la lengua taína, pero varían las interpretaciones de su significado, así como las variaciones del nombre.
Por su parte, la Cuba portuguesa, según Rui Ferreira, se llama así por la existencia de agua en el lugar, rodeado por una zona desértica.
El gentilicio tiene también una historia de cambios y dificultades. Está unido a la idea de nacionalidad y no comienza a ser utilizado hasta el siglo XIX. Somos antes indianos, isleños y criollos, pero no cubanos.
Un chovinismo de aldea ha querido en ocasiones destacar la singularidad del nombre que denomina a la Isla. El rechazo a otros topónimos como un reflejo de singularidad y rebeldía incipiente. Es posible que nada de esto ocurriera, que al Almirante una palabra extraña le recordara su aldea de la infancia, que tratara de oír algo similar, que comenzara a repetirlo y otros lo imitaran, que naciera una leyenda.
Foto superior: Modelos en exposición de pintura de Zaida del Río en La Habana/AP
Foto inferior: Dos residentes de la villa Cuba, en Portugal, enseñan una foto de la estatua del descubridor de América./JOSE F. FERRER
Cuaderno de Cuba agradece la gentileza de José F. Ferrer al facilitar la información publicada por él en el diario español
El Mundo.